Ninguna mañana sin una oración fervorosa.

Ningún trabajo sin buena intención

Ninguna alegría sin una mirada de agradecimiento a Dios.

Ningún sufrimiento sin un cto de sumisión a la vuluntad de Dios.

Ninguna reunión sin el recuerdo de la presencia de Dios.

Ninguna ofensa sufrida sin un perdón ingulgente.

Ninguna culpa sin arrepentimiento.

Ninguna falta observada en los demás sin un juicio atenuante.

Ninguna buena acción sin humildad.

Ninguna persona que sufra sin alivio.

Ningún necesitado sin auxilio.

Ninguna noche sin examen de conciencia.









RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR :
"El señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma........"
Salmo 23

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