"Lectura del santo evangelio según San Mateo"
 "Gloria a Ti Señor"


  San Mateo 26, 14 - 25

Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los sumos sacerdotes y les dijo: "¿Qué me queréis dar, y yo os lo entrego?" ellos le ofrecieron treinta monedas de plata. Desde ese momento buscaba oportunidad para entregarlo.
El primer día de la fiesta de los panes sin levadura se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: "¿Dónde quieres que te preparemos la cena de la pascua?" Él dijo: "Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: El maestro dice: Mi hora está cerca; quiero celebrar en tu casa la cena de la pascua con mis discípulos". Ellos hicieron lo que Jesús les ordenó, y prepararon la cena de la pascua. Al atardecer, se puso a la mesa con los doce. Y, mientras comían, les dijo: "Os aseguro que uno de vosotros me entregará". Muy entristecidos, comenzaron a decirle uno por uno: "¿Soy yo, Señor?" Él respondió: "El que mete la mano conmigo en el plato, ése me entregará. El hijo del hombre se va, según está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el hijo del hombre es entregado! ¡Mejor le fuera no haber nacido!" Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: "¿Soy yo acaso, maestro?" Jesús le respondió: "Tú lo has dicho".


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 

 





LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:


 
RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 







"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


San Juan 13, 21 - 33 . 36 - 38

Al decir esto, se sintió profundamente conmovido y dijo: "Os aseguro que uno de vosotros me entregará". Los discípulos se miraban unos a otros, pues no sabían de quién hablaba.
Uno de los discípulos, el preferido de Jesús, estaba junto a Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que le preguntara. Entonces él, recostándose en el pecho de Jesús, le preguntó: "Señor, ¿Quién es?" Y Jesús respondió: "Aquel a quien yo dé un trozo de pan mojado". Mojó el pan y se lo dio a Judas, el de Simón Iscariote. Y tras el bocado entró en él Satanás. Jesús le dijo: "Lo que vas a hacer, hazlo pronto". Pero ninguno de los comensales supo por qué le dijo esto. Algunos pensaban que, como Judas tenía la bolsa, Jesús le decía que comprase todo lo que se necesitaba para la fiesta, o que diese algo a los pobres. Judas tomó el bocado y salió en seguida. Era de noche.
Tan pronto como Judas salió, Jesús dijo: "Ahora ha sido glorificado el hijo del hombre y Dios en él. Si Dios ha sido glorificado en él, Dios lo glorificará a él y lo glorificará en seguida.
Hijos míos, voy a estar ya muy poco con vosotros. Me buscaréis, pero os digo lo mismo que dije a los judíos: Adonde yo voy no podéis ir vosotros.
Simón Pedro le preguntó: "Señor, ¿a dónde vas?" Jesús respondió: "Adonde yo voy, no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde".  Pedro dijo: "Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti". Jesús le contestó: "¿Que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que tú me niegues tres veces.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 





LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:



 
RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 








"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


San Juan 12, 1 - 11

Jesús, seis días antes de la pascua, fue a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena. Marta servía, y Lázaro era uno de los comensales. María, por su parte, tomó una libra de perfume de nardo puro, de gran precio, y ungió los pies a Jesús, enjugándolos luego con sus cabellos, por lo que la casa se llenó del olor del perfume.
Entonces dijo Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo iba a entregar: "¿Por qué no se ha vendido este perfume a gran precio y se ha dado a los pobres?" Esto lo dijo no porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón; y como tenía la bolsa, robaba de lo que había en ella. Jesús dijo: "Déjala que lo haga para el día de mi sepultura. A los pobres siempre los tenéis con vosotros, pero a mí no me tendréis siempre".
Muchos judíos supieron que Jesús estaba allí y acudieron no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Por eso los sumos sacerdotes determinaron matar también a Lázaro, pues por él muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 





LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:



 
RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 









 







"Lectura del santo evangelio según San Mateo"
 "Gloria a Ti Señor"


 San Mateo 26, 14 - 75  .  27, 1 - 66

Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los sumos sacerdotes y les dijo: "¿Qué me queréis dar, y yo os lo entrego?" Ellos le ofrecieron treinta monedas de plata. Desde ese momento buscaba oportunidad para entregarlo.
El primer día de la fiesta de los panes sin levadura se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: "¿Dónde quieres que te preparemos la cena de la pascua?" El dijo: "Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: El maestro dice: Mi hora está cerca; quiero celebrar en tu casa la cena de la pascua con mis discípulos". Ellos hicieron lo que Jesús les ordenó, y prepararon la cena de la pascua. Al atardecer, se puso a la mesa con los doce. Y, mientras comían, les dijo: "Os aseguro que uno de vosotros me entregará". Muy entristecidos, comenzaron a decirle uno por uno: "¿Soy yo, Señor?" Él respondió: "El que mete la mano conmigo en el plato, ése me entregará. El hijo del hombre se va, según está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el hijo del hombre es entregado! ¡Mejor le fuera no haber nacido!" Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: "¿Soy yo acaso, maestro?" Jesús le respondió: "Tú lo has dicho".
Durante la cena Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomad y comed. Esto es mi cuerpo". Después tomó un cáliz, dio gracias y se lo dio, diciendo: "Bebed todos de él, porque ésta es mi sangre, la sangre de la nueva alianza, que será derramada por todos para la remisión de los pecados. Os digo que ya no beberé más de este fruto de la vid hasta el día en que beba con vosotros un vino nuevo en el reino de mi Padre".
Después de haber cantado los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos. Jesús les dijo: "Yo seré para vosotros esta noche ocasión de caída, pues así lo dice la Escritura: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño. Pero después resucitaré e iré delante de vosotros a Galilea". Pedro le dijo: "Aunque fueras para todos ocasión de caída, para mí no". Jesús le dijo: "Te aseguro que esta misma noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces". Pedro le dijo: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré". Y lo mismo dijeron todos los demás.
Jesús fue con ellos a un huerto llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: "Quedaos aquí mientras voy más allá a orar". Se llevó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo; y comenzó a sentir tristeza y angustia. Y les dijo: "Me muero de tristeza. Quedaos aquí y velad conmigo". Avanzó unos pasos más y cayó de bruces y se puso a orar así: "Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú". Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y dijo a Pedro: "¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para que no caigáis en tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil". De nuevo, por segunda vez, se fue a orar, diciendo: "Padre mío, si no es posible que este cáliz pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad". Volvió y los encontró dormidos, vencidos por el sueño. Los dejó y volvió a orar de nuevo, por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Después fue a los discípulos y les dijo: "¡Dormid ahora y descansad! Ya llega la hora, y el hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos. El que me entrega llega ya".
Aún estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los doce, y con él un gran tropel de gente con espadas y palos, enviados por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta señal: "Al que yo bese, ése es; prendedle".  Se acercó a Jesús y le saludó: "¡Hola, maestro!", y lo besó. Jesús le dijo: "Amigo, ¡a lo que vienes!"
Entonces se acercaron a Jesús, le echaron mano y lo prendieron. Uno de los que estaba con Jesús sacó la espada, dio un golpe al criado del sumo sacerdote y le cortó una oreja. Jesús le dijo: "Vuelve la espada a su sitio, que todos los que manejan espada a espada morirán. ¿O crees que no puedo pedir ayuda a mi Padre, que me mandaría ahora mismo más de doce legiones de ángeles? Pero ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras, según las cuales tiene que suceder así?" Jesús dijo a aquel tropel de gente: "¡Habéis venido a prenderme como a un ladrón, con espadas y palos! Todos los días enseñaba sentado en el templo y no me prendisteis. Pero todo esto sucede para que se cumpla lo que escribieron los profetas". Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.
Los que prendieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde los maestros de la ley y los ancianos estaban reunidos. Pedro lo había seguido de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote; entró y se sentó con los criados para ver el fin.
Los sumos sacerdotes y el tribunal supremo en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarle a muerte. Pero no lo encontraron, aunque se presentaron muchos testigos falsos. Al fin llegaron dos que dijeron: "Éste dijo: puedo derribar el templo de Dios y en tres días reedificarlo". El sumo sacerdote se levantó y le dijo: "¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan contra ti?" Pero Jesús permaneció callado. El sumo sacerdote le dijo: "¡Te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el mesías, el hijo de Dios!" Jesús contestó: "Tú lo has dicho. Y os declaro que desde ahora veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del Padre y venir sobre las nubes del cielo". Entonces el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras y dijo: "¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece?" Ellos respondieron: "¡Que es reo de muerte!" Lo escupieron en la cara y le dieron bofetadas y puñetazos, mientras le decían: "Adivina, mesías, quién te dio".
Pedro estaba fuera sentado en el atrio. Se le acercó una criada y le dijo: "Tú también estabas con Jesús, el galileo". Pero él lo negó delante de todos diciendo: "No sé lo que dices". Al salir hacia el portal, lo vio otra criada, y dijo a los que estaban allí: "Éste estaba con Jesús el Nazareno". Y él de nuevo lo negó con juramento: "No conozco a ese hombre". Al poco tiempo se acercaron a Pedro los que estaban allí y le dijeron: "Seguro que tú también eres de ellos, pues tu misma habla te descubre". Entonces él comenzó a jurar y perjurar: "No conozco a ese hombre". Y en aquel instante cantó el gallo. Entonces Pedro recordó que Jesús le había dicho: "Antes de que cante el gallo me negarás tres veces". Y saliendo fuera, se echó a llorar amargamente.
Al amanecer, los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo decidieron condenar a muerte a Jesús. Lo ataron y lo llevaron al gobernador Pilato.
Judas, el traidor, al ver que Jesús había sido condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: "He pecado entregando sangre inocente". Ellos dijeron: "¿A nosotros qué? ¡Tú verás!" Tiró en el templo las monedas, fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes recogieron las monedas de plata y dijeron: "No es lícito echarlas en el tesoro del templo, porque son precio de sangre". Decidieron comprar con ellas el "campo del Alfarero" para sepultura de los extranjeros. Por eso aquel campo se llamó "campo de sangre" hasta el día de hoy.
Así se cumplió lo que dijo el profeta Jeremías: Tomaron las treinta monedas de plata en que fue tasado aquel a quien pusieron precio los israelitas, y las dieron por el campo del Alfarero, según lo que me ordenó el Señor.
Jesús compareció ante el gobernador, quien le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Jesús respondió: "Tú lo dices". Pero nada respondió a las acusaciones que le hacían los sumos sacerdotes y los ancianos. Pilato le dijo: "¿No oyes todo lo que dicen contra ti?" Pero él no le respondió nada, hasta el punto de que el gobernador se quedó muy extrañado.
Por la fiesta el gobernador solía conceder al pueblo la libertad de un preso, el que ellos quisieran. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Pilato preguntó a todos los que estaban allí: "¿A quién queréis que os deje en libertad? ¿A Barrabás o a Jesús, a quien llaman el mesías?" Pues sabía que lo habían entregado por envidia.
Estando en el tribunal, su mujer mandó a decirle: "No resuelvas nada contra ese justo, porque he sufrido mucho hoy en sueños por causa de él".
Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente de que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Y al decirles el gobernador: "¿A quién de los dos queréis que os suelte?", ellos respondieron: "A Barrabás". Pilato les dijo: "¿Qué haré entonces con Jesús, a quien llaman el mesías?" Todos dijeron: "¡Que lo crucifiquen!" Viendo Pilato que nada conseguía, sino que aumentaba el alboroto, mandó que le trajeran agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo: "Soy inocente de esta sangre. ¡Vosotros veréis!" Y todo el pueblo respondió: "Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos". Entonces puso en libertad a Barrabás y les entregó a Jesús, después de azotarlo, para que fuera crucificado.
Luego los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron en torno a él a toda la tropa. Lo desnudaron, le vistieron una túnica de púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza, y una caña en su mano derecha; y, arrodillándose delante, se burlaban de el, diciendo: "¡Viva el rey de los judíos!" Le escupían y le pegaban con la caña en la cabeza. Después de haberse burlado de él, le quitaron la túnica, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.
Cuando salían, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y le obligaron a llevar la cruz. Al llegar a un lugar llamado Gólgota (que significa la Calavera) Dieron de beber a Jesús vino mezclado con hiel; pero él lo probó y no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos a suertes. Y se sentaron allí para custodiarlo. Sobre su cabeza pusieron la causa de su condena: "Éste es Jesús, el rey de los judíos". Con él crucificaron a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban por allí le insultaban moviendo la cabeza y diciendo: "¡Tú que destruías el templo y lo reedificabas en tres días, sálvate a ti mismo si eres hijo de Dios, y baja de la cruz!" Del mismo modo los sumos sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos se burlaban de él y decían: "Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo. ¡Es rey de Israel! ¡Que baje de la cruz y creeremos en él! Confiaba en Dios. Que lo libre ahora, si es que lo ama, puesto que ha dicho: Soy hijo de Dios". Los ladrones crucificados con él también lo insultaban.
Desde el mediodía se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde. Hacia las tres de la tarde Jesús gritó con fuerte voz: "Elí, Elí, lemá sabactani?" (que quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?). Algunos de los presentes, al oírlo, decían: "¡Éste llama a Elías!"
En aquel momento uno de ellos fue corriendo a buscar una esponja, la empapó de vinagre, la puso en una caña y le dio de beber. Los otros decían: "¡Deja! A ver si viene Elías a salvarlo". Y Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró.
Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló y las piedras se resquebrajaron; se abrieron los sepulcros y muchos cuerpos de santos que estaban muertos resucitaron y, saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos.
El centurión, por su parte, y los que con él estaban custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que ocurrían, tuvieron mucho miedo y decían: "Verdaderamente éste era hijo de Dios". Había también allí, mirando desde lejos, muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde galilea para atenderle. Entre ellas estaba María Magdalena, María la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
Al  caer la tarde, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Se presentó a Pilato, le pidió el  cuerpo de Jesús, y Pilato mandó que se lo dieran. José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en su propio sepulcro nuevo, que había hecho excavar en la roca. Hizo rodar una losa grande para cerrar la puerta del sepulcro y se fue. Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro.
Al otro día, el siguiente a la preparación de la pascua, los sumos sacerdotes y los fariseos fueron juntos a Pilato y le dijeron: "Señor, nos hemos acordado de que ese seductor dijo cuando aún vivía: A los tres días resucitaré. Manda asegurar el sepulcro hasta el día tercero, no sea que vengan sus discípulos, lo roben y digan al pueblo: Ha resucitado de entre los muertos, y el último engaño sea peor que el primero" Pilato les dijo: "Tenéis guardias, id y aseguradlo como creáis". Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y montando la guardia.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 




LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:




RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 







"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


  San Juan 11, 45 - 57

Muchos de los judíos que habían venido a casa de María y vieron lo que hizo creyeron en él. Pero algunos se fueron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el consejo y decían: "¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos milagros. Si lo dejamos, creerán en él todos y vendrán los romanos y destruirán nuestro templo y nuestra nación". Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: "Vosotros no sabéis nada; no os dais cuenta de que nos conviene que muera un solo hombre por el pueblo antes que perezca la nación entera". Esto no lo dijo por propia iniciativa, sino que, como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús debía morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Desde aquel momento decidieron matarlo. Por eso Jesús no andaba ya públicamente entre los judíos, sino que se fue a una región cerca del desierto a una ciudad llamada Efraín, y allí se quedó con sus discípulos. Estaba próxima la pascua de los judíos, y muchos de la región fueron a Jerusalén antes de la pascua para celebrar los ritos de purificación. Buscaban a Jesús en el templo y se decían: "¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?" Los sumos sacerdotes y los fariseos habían ordenado que, si alguno sabía dónde estaba, lo denunciase para prenderlo.

 
"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 





LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:




RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 







"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


  San Juan 10, 31- 42

De nuevo los judíos agarraron piedras para apedrearlo. Jesús les replicó: "He hecho muchas obras buenas ante vosotros de parte de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?" Los judíos le contestaron: "No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios".
Jesús le respondió: "¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije: sois dioses? Si la ley llamó dioses a los que se dirigió la palabra de Dios, y la Escritura no puede fallar, ¿por qué decís que blasfemo yo, que he sido consagrado y enviado al mundo por el Padre, porque he dicho: Soy hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed en las obras, para que sepáis y reconozcáis que el Padre está en mí y yo en el Padre". Por eso intentaban prenderlo de nuevo, pero se les escapó de las manos.
Fue nuevamente al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había estado al principio bautizando, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: "Juan no hizo ningún milagro, pero todo lo que dijo sobre éste era verdad". Y muchos creyeron en él.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 





LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:



RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 







"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


San Juan 8, 51 - 59

Os aseguro que el que guarda mi palabra nunca morirá".
Los judíos le dijeron: "Ahora estamos seguros de que estás endemoniado. Abrahán y los profetas murieron, y tú dices: El que guarde mi palabra nunca morirá.
¿Es que eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? Y los profetas también murieron. ¿Por quién te tienes?" Jesús respondió: "Si yo me diera a mí mismo el honor, mi honor no sería nada. Es mi Padre el que me honra; el que decís vosotros que es vuestro Dios, y no lo conocéis; pero yo lo conozco. Si dijera que no lo conozco, sería un mentiroso como vosotros; pero lo conozco y guardo su palabra. Vuestro padre Abrahán se alegró deseando ver mi día: lo vio y se regocijó". Los judíos le dijeron: "No tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?" Jesús les dijo: "Os aseguro que antes que naciera Abrahán existo yo". Entonces agarraron piedras para tirárselas. Pero Jesús se escondió y salió del templo.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús"  

 



LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:




RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 







"Lectura del santo evangelio según San Lucas"
 "Gloria a Ti Señor"


San Lucas 1, 26 - 38

A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen, prometida de un hombre descendiente de David, llamado José. La virgen se llamaba María. Entró donde ella estaba, y le dijo: "Alégrate, llena de gracia; el Señor está contigo".
Ante estas palabras, María se turbó y se preguntaba qué significaría tal saludo.
El ángel le dijo: "No tengas miedo, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús, Será grande y se le llamará Hijo del altísimo; el Señor le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". María dijo al ángel: "¿Cómo será esto, pues no tengo relaciones?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño que nazca será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, tu parienta Isabel ha concebido también un hijo en su ancianidad, y la que se llamaba estéril está ya de seis meses, porque no hay nada imposible para Dios". María dijo: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra". Y el ángel la dejó.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús"  







LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:




RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 







"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


San Juan 8, 21 - 30

En otra ocasión les dijo: "Yo me voy. Me buscaréis, pero moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy no podéis ir vosotros". Los judíos decían: "¿Irá a suicidarse, pues dice: Adonde yo voy, no podéis ir vosotros?" Jesús continuó: "Vosotros sois de este mundo. Yo no soy de este mundo. Os he dicho que moriréis en vuestros pecados". Y le decían: "Y ¿tú quién eres?" Jesús les contestó: "Pues lo que os vengo diciendo. Tengo muchas cosas que decir y condenar de vosotros; pero el que me envió es veraz, y yo digo al mundo lo que le he oído a él". Ellos no entendieron que les hablaba del Padre. Jesús les dijo: "Cuando hayáis levantado al hijo del hombre, conoceréis que yo soy el que soy y que nada hago por mi cuenta, sino que digo lo que me enseñó el Padre. El que me ha enviado está conmigo y no me deja solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él". Cuando dijo esto, muchos creyeron en él.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 





LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:



 
RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 







"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


San Juan 8, 1 - 11

Jesús se fue al monte de los Olivos. Al amanecer estaba de nuevo en el templo. Todo el pueblo acudía a él; y él, sentado, les enseñaba. Los maestros de la ley y los fariseos le llevaron una mujer sorprendida en adulterio, la pusieron en medio y le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. En la ley, Moisés mandó apedrear a estas mujeres. Tú ¿Qué dices?" Decían esto para probarlo y tener de qué acusarlo. Pero Jesús, agachándose, se puso a escribir con el dedo en el suelo. Como insistían en la pregunta, se alzó y les dijo: "El que de vosotros no tenga pecado que tire la primera piedra". Y agachándose otra vez, continuó escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, se fueron uno tras otro, comenzando por los más ancianos, y se quedó Jesús solo, con la mujer allí en medio. Entonces Jesús se alzó y le dijo: "Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?". Y ella contestó: "Ninguno, Señor". Jesús le dijo: "Tampoco yo te condeno. Vete, y no peques más".


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús"  





LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:



 
RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 







"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


San Juan 11, 1 - 45

Había un enfermo, Lázaro, de Betania, el pueblecito de María y de su hermana Marta.
María era la que ungió con perfume al Señor y le enjugó los pies con sus cabellos; su hermano estaba enfermo. Las hermanas mandaron a decir al Señor: "Tu amigo está enfermo".
Jesús, al enterarse, dijo: "Esta enfermedad no es de muerte, sino para que resplandezca la gloria de Dios y la gloria del hijo de Dios".
Jesús era muy amigo de Marta, de su hermana y de Lázaro. Y aunque supo que estaba enfermo, se entretuvo aún dos días donde estaba. Sólo entonces dijo a sus discípulos: "Vamos otra vez a Judea". Los discípulos le dijeron: "Maestro, hace poco querían apedrearte los judíos, ¿y vas a volver allí?" Jesús contesto: "¿No tiene doce horas el día? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si uno anda de noche, tropieza, porque le falta la luz".
Dijo esto, y añadió: "Lázaro, nuestro amigo, duerme; pero voy a despertarlo". Los discípulos le dijeron: "Señor, si duerme, se recuperará". Pero Jesús hablaba de su muerte, y ellos creyeron que hablaba del reposo del sueño.
Entonces Jesús les dijo claramente: "Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Vamos a verlo". Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a sus compañeros: "Vamos también nosotros a morir con él".
A su llegada, Jesús se encontró con que hacía cuatro días que Lázaro estaba muerto. 
Betania distaba de Jerusalén unos tres kilómetros, y muchos judíos habían ido a casa de Marta y María para consolarlas. Así que oyó Marta que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras que María se quedó en casa. Marta dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero yo sé que Dios te concederá todo lo que le pidas". Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará". Marta le respondió: "Sé que resucitará cuando la resurrección, el último día". Jesús le dijo: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?" Le contestó: "Sí, Señor, yo creo que tú eres el mesías, el hijo de Dios que tenía que venir al mundo".
Dicho esto, fue a llamar a María, su hermana, y le dijo al oído: "El Maestro está ahí y te llama". Ella, así que lo oyó, se levantó rápidamente y salió al encuentro de Jesús. Jesús aún no había entrado en el pueblo; estaba todavía en el sitio donde lo había encontrado Marta. Los judíos que estaban en casa de María y la consolaban, al verla levantarse y salir tan aprisa, la siguieron, creyendo que iba al sepulcro a llorar.
Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies, diciendo: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto". Jesús, al verla llorar y que los judíos que la acompañaban también lloraban, se estremeció y, profundamente emocionado, dijo: "¿Dónde lo habéis puesto?" Le contestaron: "Ven a verlo, Señor". Jesús se echó a llorar, por lo que los judíos decían: "Mirad cuánto lo quería". Pero algunos dijeron: "Éste, que abrió los ojos al cielo, ¿no pudo impedir que Lázaro muriese?"
Jesús se estremeció profundamente otra vez al llegar al sepulcro, que era una cueva con una gran piedra puesta en la entrada. Jesús dijo: "Quitad la piedra". Marta, la hermana del difunto, le dijo: "Señor, ya huele, pues lleva cuatro días". Jesús le respondió: "¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?" Entonces quitaron la piedra. Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: "Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo bien sabía que siempre me escuchas; pero lo he dicho por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado". Y dicho esto, gritó muy fuerte: "¡Lázaro, sal fuera!" Y el muerto salió atado de pies y manos con vendas, y envuelta la cara en un sudario. Jesús les dijo: "Desatadlo y dejadlo andar".
Muchos de los judíos que habían venido a casa de María y vieron lo que hizo creyeron en él.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 






LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:



 
RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 







"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


San Juan 7, 40 - 53

Al escuchar estas palabras, algunos de entre la gente decían: "Éste es verdaderamente el profeta". Y otros: "Éste es el mesías". Otros, por el contrario: "¿Es que el mesías puede venir de Galilea? ¿No dice la Escritura que el mesías tiene que venir de la estirpe de David y de Belén, el pueblecito de donde era David?" Así pues, acerca de él había entre la gente división de opiniones. Y algunos querían prenderlo, pero nadie puso las manos en él. 
Los guardias volvieron sin él. Los fariseos y los sumos sacerdotes les dijeron: "¿Por qué no lo habéis traído?" Los guardias respondieron: "Nadie habló jamás como habla este hombre". Los fariseos les dijeron: "¿También vosotros os habéis dejado engañar? ¿Ha creído acaso en él algún jefe o algún fariseo? Esa gente que no conoce la ley son unos malditos". Uno de ellos, Nicodemo, que había ido a él anteriormente, les dijo: "¿Es que nuestra ley permite condenar a alguien sin haberlo escuchado y sin saber qué ha hecho?" Y le contestaron: "¿También tú eres de Galilea? Investiga y verás que de Galilea no puede salir ningún profeta". Y cada uno se fue a su casa.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús"  







LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:


 
RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23








"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


San Juan 7, 1 - 2 . 10 . 25 - 30

Después de esto Jesús andaba por Galilea y evitaba andar por Judea, porque los judíos intentaban matarlo. Estaba cerca la fiesta judía de los tabernáculos.
En cuanto sus hermanos fueron a la fiesta, él también fue; pero no públicamente, sino en secreto.
Algunos de Jerusalén decían: "¿No es éste al que intentaban matar? Habla en público y nadie le dice una palabra. ¿Es que habrán reconocido los jefes que éste es verdaderamente el mesías? Pero éste sabemos de dónde es; en cambio, cuando venga el mesías, nadie sabrá de dónde es". Jesús, enseñando en el templo, exclamó: "Me conocéis, sí, y sabéis de dónde soy; pero no he venido por mi propia cuenta, sino que me ha enviado el que es veraz, al que vosotros no conocéis. Y lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado". Querían prenderlo, pero nadie puso en él las manos porque su hora no había llegado todavía.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 





LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:




RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23 

 







"Lectura del santo evangelio según San Mateo"
 "Gloria a Ti Señor"


 San Mateo 1, 16 . 18 - 21 . 24

Jacob de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es el mesías.
El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba desposada con José, y, antes de que vivieran juntos, se encontró encinta por virtud del Espíritu Santo. José, su marido, que era un hombre justo y no quería denunciarla, decidió dejarla en secreto. Estaba pensando en esto, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no tengas ningún reparo en recibir en tu casa a María, tu mujer, pues el hijo que ha concebido viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".
Cuando José despertó del sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió en su casa a su mujer.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 






LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:


 
RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 









 







"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


San Juan 5, 17 - 30

Jesús les dijo: "Mi padre no deja de trabajar, y yo también trabajo". Por eso principalmente los judíos querían matarlo; porque no sólo violaba el sábado, sino que también llamaba a Dios su propio padre, haciéndose igual a Dios.
Jesús les dijo: "Os aseguro que el hijo no puede hacer nada de por sí que no vea hacerlo al Padre, y lo que éste hace lo hace igualmente el hijo. Porque el Padre ama al hijo y le muestra todo cuanto hace; y le mostrará obras mayores que éstas, de tal manera que os quedaréis asombrados. Pues como el Padre resucita a los muertos y los hace revivir, así también el hijo da la vida a los que quiere. El Padre no juzga a nadie, sino que ha entregado al hijo toda potestad de juzgar, para que todos honren al hijo como honran al Padre. El que no honra al hijo no honra al Padre que lo envió.
Os aseguro que el que escucha mis palabras y cree en el que me ha enviado tiene vida eterna y no será condenado, sino que ha pasado de la muerte a la vida.
Os aseguro que llega la hora, y en ella estamos, en que los muertos escucharán la voz del hijo de Dios, y los que la escuchen vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado al hijo que tenga vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, ya que es el hijo del hombre.
No os maravilléis de esto, pues llegará la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán; los que hicieron el bien resucitarán para la vida, y los que hicieron el mal resucitarán para la condenación. Yo no puedo hacer nada por mí mismo. Yo juzgo como me ordena el Padre, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús"  






LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:



 
RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23









 






 







"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor" 
 
 
   San Juan 5, 1 - 16

Después de esto, los judíos celebraban una fiesta, y Jesús fue a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina llamada en hebreo Bezatá, con cinco soportales. En estos soportales había muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Había allí un hombre, enfermo hacía treinta y ocho años. Jesús lo vio echado y, sabiendo que llevaba mucho tiempo, le dijo: "¿Quieres curarte?" El enfermo le respondió: "Señor, no tengo a nadie que, al agitarse el agua, me meta en la piscina; y, en lo que yo voy, otro baja antes que yo". Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y anda". En aquel mismo instante el hombre quedó curado, tomó la camilla y comenzó a andar. Aquel día era sábado.
Los judíos dijeron al que había sido curado: "Es sábado y no puedes llevar tu camilla". Él les dijo: "El mismo que me curó me dijo: Toma tu camilla y anda". Le preguntaron: "¿Quién es el hombre que te dijo: Toma tu camilla y anda?" Pero él no sabía quién era, porque Jesús había desaparecido entre la mucha gente que allí había. Más tarde Jesús lo encontró en el templo y le dijo: "Mira, has sido curado. No peques más, para que no te suceda algo peor". Él fue y dijo a los judíos que le había curado Jesús, y los judíos perseguían a Jesús porque hacía tales cosas en sábado.
 


   "Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:


RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:

"El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......". 

Salmo 23

 









 







"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


San Juan 4, 43 - 54

Después de estos dos días salió de allí para Galilea. El mismo Jesús había afirmado que ningún profeta es bien considerado en su propio país. Cuando llegó a Galilea, los galileos, testigos oculares de todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, lo recibieron muy bien. Jesús regresó a Caná de Galilea, donde él había convertido el agua en vino.
Un oficial real tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Al oír que Jesús venía de Judea a Galilea, salió a su encuentro y le suplicó que fuera a curar a su hijo, que estaba moribundo. Jesús le dijo: "Si no veis milagros y portentos, no creéis". El oficial dijo: "Señor, anda antes que muera mi hijito". Jesús respondió: "Vete, tu hijo vive". El hombre creyó en la palabra de Jesús y se fue.
Cuando iba de regreso, sus criados salieron a su encuentro y le dijeron: "Tu hijo vive". Les preguntó a qué hora había empezado a mejorar, y le dijeron: "Ayer a la una de la tarde le dejó la fiebre". El padre reconoció que aquélla era la hora en que Jesús le había dicho: "Tu hijo vive". Y creyó en él con toda su casa.
Éste fue el segundo milagro que hizo Jesús al ir de Judea a Galilea.


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 

 



LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:



RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23

 









 







"Lectura del santo evangelio según San Juan"
 "Gloria a Ti Señor"


  San Juan 9, 1 - 41

De camino, vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿Quién pecó, éste o sus padres para que naciera ciego?" Jesús respondió: "Ni éste ni sus padres. Nació ciego para que resplandezca en él el poder de Dios. Debemos hacer las obras del que me envió mientras es de día. Cuando viene la noche nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo". Dicho esto, escupió en tierra e hizo lodo con la saliva, le untó con ello los ojos y le dijo: "Ve a lavarte en la piscina de Siloé" (que significa enviado). Fue, se lavó y volvió con vista.
Entonces los vecinos y los que solían verlo pidiendo limosna decían: "¿No es éste el que se sentaba a pedir?" Unos decían: "Es éste". Y otros: "No, es uno que se le parece". Pero él decía: "Soy yo". Y le preguntaban: "Pues, ¿Cómo se te han abierto los ojos?" Él contestó: "Ese hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó con ello los ojos y me dijo: Ve a lavarte a Siloé. Fui, me lavé y vi". Y le preguntaron: "¿Dónde está ése?" Contestó: "No lo sé".
Llevaron a los fariseos al que antes había sido ciego, pues era sábado el día en que Jesús había hecho lodo y abierto sus ojos. Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había obtenido la vista. Él les dijo: "Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo". Algunos fariseos dijeron: "Ése no puede ser un hombre de Dios, pues no guarda el sábado". Otros decían: "¿Cómo puede hacer tales milagros un hombre pecador?" Estaban divididos.
Preguntaron de nuevo al ciego: "A ti te ha abierto los ojos: ¿qué piensas de él?" Él contestó: "Que es un profeta".
Los judíos no podían creer que hubiera sido ciego y ahora viese, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: "¿Es éste vuestro hijo, del que decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?" Los padres contestaron: "Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Cómo ve ahora, no lo sabemos; ignoramos quién abrió sus ojos. Preguntádselo a él; ya es mayor y os puede responder". Sus padres hablaron así por miedo a los judíos, que habían decidido expulsar de la sinagoga al que reconociera que Jesús era el mesías. Por eso los padres dijeron: "Ya es mayor y os puede responder; preguntádselo a él".
Llamaron otra vez al que había sido ciego, y le dijeron: "Di la verdad ante Dios;  nosotros sabemos que este hombre es pecador". Él respondió: "No sé si es pecador o no; sólo sé que yo era ciego y ahora veo". Le preguntaron: "¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?" Respondió: "Ya os lo he dicho y no me habéis hecho caso. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?" Ellos le insultaron diciendo: "Tú eres su discípulo; nosotros lo somos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios. Pero de éste no sabemos ni de dónde es". Él les contestó: "Es curioso: Vosotros no sabéis ni de dónde es, y él me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que le es fiel y hace su voluntad. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si él no fuera de Dios, no podría hacer nada". Le respondieron: "Todo tú eres pecado desde que naciste, y ¿nos enseñas a nosotros?" Y lo expulsaron de la sinagoga.
Jesús oyó que lo habían expulsado; fue a buscarlo y le dijo: "¿Tú crees en el hijo de Dios?" Él le respondió: "¿Y quién es, Señor, para que crea en él?" Jesús le dijo: "Lo estás viendo; es el que habla contigo". Respondió: "Creo, Señor". Y se puso de rodillas ante él. Jesús dijo: "Yo he venido a este mundo para que los que no ven vean, y los que ven se queden ciegos". Al oír esto, algunos fariseos que estaban con él le preguntaron: "¿Somos también nosotros ciegos?" Jesús les dijo: "Si fueseis ciegos, no tendríais culpa; pero como decís que veis, seguís en pecado".


"Palabra del Señor"
 "Gloria a Ti, Señor Jesús" 





LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:



 
RECUERDA, JESÚS ES EL BUEN PASTOR:
 "El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso y conforta mi alma.......".
 Salmo 23